CONVERSANDO SOBRE LA FORMACIÓN MARXISTA: RESUMEN LATINOAMERICANO ENTREVISTA A ESCUELA DE CUADROS

Escuela de Cuadros es un programa de formación política producido de forma autogestionaria por un grupo de venezolanos e internacionalistas. El proyecto se basa en el estudio de textos marxistas que se debaten en televisión en Venezuela (ahora se transmite semanalmente por Alba TV, próximamente de nuevo por ViVe Televisión, y también se pueden descargar todos los programas en YouTube). Aquí, en entrevista con compañeros de Escuela de Cuadros, nos explican de primera mano sobre esta iniciativa, posiblemente única en televisión, que lleva ya casi 170 programas producidos. 

Resumen Latinoamericano: Escuela de Cuadros se ocupa de la formación, un trabajo generalmente desatendido. ¿Qué nos pueden decir sobre la importancia de la formación?

Escuela de Cuadros: Generalmente se reconoce que la formación es uno de los grandes retos de la izquierda hoy en día. Entonces, ¿por qué es tan difícil llevarla a cabo? Una de las explicaciones es, evidentemente, la enajenación en la sociedad capitalista, que al parecer va en aumento. Un partido o un movimiento socialista o comunista debe ser un mecanismo de desenajenación, pero a menudo ocurre lo contrario. Es decir, los partidos terminan adaptándose a la organización social dominante, organización regida por la lógica del capital. Vemos esta dinámica en el electoralismo, el parlamentarismo, el institucionalismo y la búsqueda de financiamiento. En todo este quehacer, la formación anticapitalista, la desenajenación pasa a un segundo o tercer plano... luego desaparece.

Recordemos que el propio Marx dijo que pocas personas habían escrito tanto sobre el dinero como él y sufrido tanto de su ausencia, y también que con la venta de "El Capital" ni siquiera logró cubrir sus gastos en tabaco. Es decir que el trabajo teórico, de aprendizaje, de investigación y de desenajenación no cuadra con la lógica diaria del capital. Por supuesto hay momentos en los que se plantea salir de esta situación: Chávez recomendó la lectura y el estudio de muchos libros de Marx y otros autores, y criticó a sus ministros por no asumir la lectura y el estudio. Vemos aquí y allá, en diversos lugares del mundo, iniciativas formativas: la Escuela Florestan Fernandes del MST, la Universitat Comunista dels Països Catalans, la Cátedra Che Guevara en Argentina, pero son pocas. En Escuela de Cuadros, que es una plataforma para debatir, difundir e incluso desarrollar un poco el marxismo, esperamos ser otro brote más.

RL: ¿Cuál es el papel del marxismo en Escuela de Cuadros? ¿Lo entienden como una ciencia?
EdC: El marxismo es central en el proyecto, pero en cuanto a si el marxismo es una ciencia o no, ésta es una cuestión abierta. Capaz cada participante en Escuela de Cuadros tiene su propia perspectiva. Lo cierto es que el concepto de ciencia se ha ido estrechando durante los siglos XIX y XX. La "ciencia alemana", que fue el referente de Marx –la ciencia de Hegel y Leibniz–, no estaba tan determinada por las pautas de las ciencias naturales como lo está hoy día la palabra "ciencia". La verdad es que el marxismo, pese a las aspiraciones de algunos teóricos (por ejemplo los marxistas analíticos), nunca se ha separado por completo de la fe, del mito, y de la causa final, que siguen operando de una manera subterránea en el materialismo histórico. Pero, ¿puede ser de otra manera si el trabajo de los marxistas forma parte de la totalidad social, una totalidad orgánica, en la que opera toda la producción material y espiritual del ser humano?
Por otro lado, el marxismo muere o se estanca si se dejan de aplicar criterios filológicos, como nos han enseñado los marxólogos. Efectivamente hay que distinguir entre borrador y texto acabado, y hay que aceptar que Marx (no sólo Engels o Kautsky, a quienes a veces se les echa la culpa) fue un ser parcialmente influido por las corrientes eurocéntricas, positivistas, evolucionistas, productivistas y machistas de su momento, y que sólo con mucho esfuerzo (y no siempre) logró superar. Hay que poner presión sobre los textos de Marx, usando todos los criterios filológicos y poniéndolos en diálogo con la filosofía, la economía y la sociología posterior a Marx. En todo este feliz y rico quilombo que es el marxismo, es bueno recordar que el estudio de la obra de Marx es necesario para el movimiento socialista –estamos convencidos de esto–, pero no es suficiente.
RL: Escuela de Cuadros tiene una trayectoria de más de seis años, ¿cómo se ha ido desarrollando? ¿cómo ha cambiado?
EdC: Empezamos el proyecto en un medio comunitario en Caracas, Catia TVe, inspirados por el Proceso Bolivariano y el auge de luchas en América Latina. Al principio la cosa fue algo improvisada. Casi cada semana invitábamos a un ponente y escogíamos un texto de Marx o de la tradición marxista... ¡y a debatir en pantalla! Ahora el programa es formalmente más rico y un poco mejor producido –la grabación y postproducción se hacen en ViVe Televisión desde hace tres años, manteniendo nuestra autonomía porque éste es un trabajo absolutamente voluntario–. Recientemente en Escuela de Cuadros hemos producido programas sobre la Comuna de París con Vladimir Acosta, sobre el fetichismo de la mercancía con Néstor Kohan, o sobre la teología de la liberación con François Houtart.
También hemos organizado dos encuentros internacionales, seminarios donde se abordan temas que merecen un tratamiento especial y un estudio detenido, con un marco teórico cuidadosamente elaborado. El primer encuentro fue sobre el vínculo y la mediación entre la teoría y la práctica revolucionaria, en el que participaron Jorge Beinstein, Amilcar Figueroa, Iñaki Gil de San Vicente, Néstor Kohan y Luis Suárez Salazar entre otros. El segundo, con el título ¿Para qué sirve El Capital? Un balance contemporáneo de la obra principal de Karl Marx, contó con la participación de Vladimir Acosta, Carlos Fernández Liria, Iñaki Gil de San Vicente, Néstor Kohan y Rubén Zardoya. A partir de este segundo encuentro publicamos con Editorial Trinchera un libro que lleva el mismo título.
En cuanto al programa, hoy día se produce más lentamente por la necesidad de desarrollar material audiovisual de apoyo, pero la meta y el espíritu son los mismos: impulsar –desde la izquierda y con posiciones a veces críticas– la lucha por la segunda independencia de América Latina y las luchas de los pueblos del mundo por el socialismo.

LO MÁS RECIENTE DE ESCUELA DE CUADROS (FEBRERO 2015)

Teología de la liberación, fetichismo de la mercancía, la Comuna de París...

Recientemente en Escuela de Cuadros se estudió el fetichismo de la mercancía con Néstor Kohan, la Comuna de París con Vladimir Acosta y la teología de la liberación con François Houtart. Estos y otros nuevos programas del proyecto formativo radicado en Caracas se encuentran en www.youtube.com/escuelacuadros.


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En este programa temático, François Houtart explica algunos principios y elementos de la teología de la liberación.
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Estudiamos esta sección de El Capital con Néstor Kohan.
Puedes leer "El carácter fetichista de la mercancía y su secreto" (capt. 1, secc. 4) aquí.
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Estudiamos el texto de Karl Marx La Guerra Civil en Francia (1871) con Vladimir Acosta.
Puedes leer el texto aquí.

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En este programa debatimos el discurso de Deng Xiaoping "Emancipar la mente, actuar en función de la realidad y mirar juntos hacia adelante" (1978) con Rubén Zardoya.
Puedes leer el texto aquí.
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Escuela de Cuadros 163
Línea de Masas

Estudiamos tres textos de Mao Tse-Tung que tocan el tema de "línea de masas" con Amilcar Figueroa.
Puedes descargar el texto aquí.

IMPULSANDO LA FORMACIÓN CON NUEVOS PROGRAMAS Y PLATAFORMAS

El proyecto formativo Escuela de Cuadros impulsa el estudio y desarrollo del marxismo con nuevos programas y plataformas: 

Se han presentado nuevos programas en la plataforma www.youtube.com/escuelacuadros. Lo más reciente incluye un capítulo de Anton Pannekoek sobre el consejismo y la organización de la clase obrera, un programa en el que se estudia el texto del Che Guevara “El socialismo y el hombre en Cuba” y un capítulo en el que se debate la línea de masas de Mao Tse-Tung.  

La Videoteca de Pensamiento Marxista, proyecto hermano de Escuela de Cuadros, hizo público el vídeo “Rubén Zardoya: El Estado”, en el que el profesor cubano responde a preguntas sobre el Estado y su carácter de clase. 

Abrimos el twitter @escuela_cuadros para difundir materiales formativos, desde programas audiovisuales hasta recomendaciones de textos.  

Editorial Trinchera y Escuela de Cuadros publicaron el libro ¿Para qué sirve El Capital? Un panorama contemporáneo sobre la obra principal de Karl Marx. El volumen fue compilado por Chris Gilbert y Cira Pascual Marquina y recoge ensayos de Vladimir Acosta, Carlos Fernández Liria, Iñaki Gil de San Vicente, Néstor Kohan y Rubén Zardoya.  

Desde inicios de septiembre, Escuela de Cuadros se transmite por la señal de Alba TV (TDA canal 2205) todos los lunes a las 11:30am, 4:30pm, 7:30pm, 10:30pm. A partir del mes de enero de 2015, una nueva temporada se transmitirá por ViVe Televisión.  

Se actualizó el listado completo de Escuela de Cuadros, tematizado para impulsar procesos formativos entre militantes y organizaciones populares. El listado se puede descargar aquí.

¿PARA QUÉ SIRVE EL CAPITAL? PANORAMA Y APUNTES SOBRE UN DEBATE

por Chris Gilbert y Cira Pascual Marquina

A continuación presentamos la introducción del libro Para qué sirve El Capital: un balance contemporáneo de la obra principal de Karl Marx, publicado por Editorial Trinchera y Escuela de Cuadros en julio de 2014. El volumen incluye ensayos de Vladimir Acosta, Carlos Fernández Liria, Iñaki Gil de San Vicente, Néstor Kohan y Rubén Zardoya Loureda. 
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El jaggernat –del sánscrito jagannatha, “señor del mundo”– es una enorme carroza consagrada a Krishna, avatar del dios hindú Vishnu, que se arrastra por las calles durante el festival anual de Ratha Yatra. En la Inglaterra del siglo XIX se creyó erradamente que, a forma de sacrificio, los hombres hindúes se lanzaban o empujaban a sus hijos y esposas ante las ruedas de las carrozas. Si en su trabajo periodístico sobre la India Karl Marx se topó con el término jaggernat y lo empleó con la carga propia de su tiempo –es decir, con el horror y el desprecio característicos en la Europa “civilizada” hacia los usos y costumbres de los pueblos “inferiores”–, más tarde utilizaría la imagen en El Capital con un sentido completamente diferente. Así el jaggernat, que en su artículo sobre la Revuelta de los Cipayos de 1857 Marx había asociado con “ritos sangrientos”, se convirtió en El Capital, una década más tarde, en símbolo de la crueldad capitalista. El capitalismo se presentó entonces como el “más mezquino y odioso de los despotismos”, cuyas ruedas trituran la vida del obrero[1]. Lo importante es que, a pesar de su desacierto al interpretar el rito hindú y de su contribución a la reproducción del exotismo orientalista, Marx revirtió su error en El Capital, llevando su proyección a donde debía estar: a la Europa industrializada.
Para el Marx de El Capital, el jaggernat representa al propio capital: el fetiche ante el cual nuestra sociedad sacrifica la vida, el bienestar, los principios, e incluso, en nuestro siglo, el propio planeta. El rasgo principal del jaggernat es su carácter inexorable. En la actualidad, la voracidad imparable del capital se expresa de múltiples formas. Una lista corta y aleatoria incluiría el desprecio por los acuerdos encaminados a frenar el calentamiento global (Kyoto y Copenhague); la negativa a eliminar armas químicas y nucleares (cuyos principales dueños son los países imperialistas y sus aliados); y la persistencia de la tortura (los EE.UU. se niegan a que sus soldados sean sometidos a los acuerdos internacionales y mantienen “black sites” para la tortura, mientras Hollywood entrega Oscars a películas que justifican la “interrogación reforzada”). La carroza capitalista sigue su curso contra viento y marea, y sus ruedas no sólo se ensangrientan con familias asesinadas en “ataques quirúrgicos” realizados por drones sino que también son salpicadas con la sangre de los once millones de niños que anualmente mueren por desnutrición. Quizás Margaret Thatcher haya sido quien mejor entendió la naturaleza inexorable de este monstruo moderno al declarar de forma tajante y cínica: There is no alternative.
Es en El Capital: crítica de la economía política donde Marx se propone exponer la lógica del capital y determinar con precisión qué tipo de inexorabilidad encierra. Su objetivo declarado es presentar “la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna”[2], es decir, precisar en qué medida y a través de qué mecanismos de causalidad estructural o histórica se determina la actividad humana en una sociedad en la que domina el modo de producción capitalista. Efectivamente, la nuestra es una sociedad que asigna roles económicos a los individuos (cosificación que permite tanto a Marx como a Balzac retratar a las personas en “la medida que son la personificación de categorías económicas...”) y que coloca a las mayorías sobre un lecho de Procusto por el rigor con que elimina lo que no engrana con la lógica capitalista. De hecho, esta situación no es muy diferente a la de una posesión demoníaca –nuestra sociedad está poseída por el capital–, y en última instancia la obra de Marx propone la liberación: la emancipación de la camisa de fuerzacapitalista que, más que controlar la locura, la impone.

La propuesta del encuentro
Escuela de Cuadros, concebida en lo fundamental como un programa de televisión, organiza seminarios sobre temas y textos que requieren un estudio circunstanciado. Este es el caso de una obra tan ambiciosa y transcendental (y, por qué no, tan difícil) como El Capital, que sin duda ocupa un lugar cimero en la historia del pensamiento revolucionario y, como tal, merece un tratamiento especial. Por eso nos planteamos un seminario con invitados nacionales e internacionales para abordar los tres tomos de la obra.
Emprender la lectura de un libro clásico constituye siempre una empresa dual: la de empezar de nuevo y retomar lo anterior; la de ver con los ojos de otros y abrir los propios desde el lugar y el momento en que uno se encuentra. Al plantearnos la lectura de El Capital, partimos de algunas nociones básicas sobre la historia de la obra y su interpretación. Si bien es cierto que El Capital se ha leído de forma integral y sistemática, no cabe duda de que han sido escasas las lecturas de este tipo. La muy citada afirmación de Lenin de 1914 –referida a que es imposible entender El Capital sin estudiar toda la Ciencia de la Lógica de Hegel– es seguida por una conclusión sorprendente: ¡ninguna generación anterior, del siglo pasado hasta el presente, había entendido a Marx![3] Más adelante, en el siglo XX, ni el marxismo occidental ni el marxismo soviético hegemónico se detuvieron mucho en la lectura de El Capital. Éste último, por lo general, se mantuvo en el terreno del marxismo vulgar de la Segunda Internacional –el marxismo que planteó ser una cosmovisión de la clase obrera[4] y cuya crítica de la economía política se diferenciaba poco de la economía clásica burguesa–, mientras que en gran medida el marxismo occidental se preocupó por los temas filosóficos y culturales más que por la crítica de la economía política[5].
Por lo tanto, a principios del siglo XXI, leer El Capital es todavía un viaje de descubrimiento, aunque por supuesto se encontrarán algunos faros en la ruta, faros que sirven tanto para orientar como para indicar líneas de fuga. Uno de ellos, posiblemente el esfuerzo más sistemático por leer El Capital en las últimas décadas, es el seminario que coordinaron Louis Althusser, Étienne Balibar, Jacques Rancière y otros que culmina en Para leer El Capital (1965). Con todas sus limitaciones, que son tremendas (nos referimos, por ejemplo, al extraño pacto entre el determinismo y la libertad, condensado en los conceptos de “sobredeterminación” y “determinación en última instancia”, y a la división demasiado pragmática entre ciencia y lucha ideológica), la obra constituye un hito que no ha sido superado en términos de difusión y reconocimiento. Así lo consignamos en la convocatoria y en el plan de trabajo del encuentro.
Con espíritu provocador, llamamos al encuentro ¿Para qué sirve El Capital? Habíamos observado un interés renovado en el marxismo y en El Capital, que alcanzó incluso a la derecha mundial (¡hasta a Nicolas Sarkozy!). Por ello escribimos una convocatoria al encuentro en la cual se planteaba la importancia del “modo de empleo” revolucionario del libro. Transcurrido un año, podemos constatar con satisfacción la amplia variedad de respuestas –plasmadas en gran medida en este libro–, incluyendo una que implícitamente rechazó la premisa del propio encuentro: el carácter instrumental de una obra científica como El Capital. El libro de Marx, según los ponentes Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, no “sirve” para nada sino que comparte con la ciencia normal un compromiso desinteresado con la verdad, aunque la obra no deje por ello de tener consecuencias revolucionarias.

Desarrollo de las jornadas
Las tres jornadas del encuentro se organizaron temáticamente. En la primera jornada, “Orden/Énfasis en El Capital”, propusimos el tema de cómo leer el libro y por dónde empezar. Pensando en nuestro momento, preguntamos cuáles son los puntos de entrada más relevantes y cuáles los capítulos con mayor actualidad. Al formular estas preguntas, recordábamos varias propuestas sobre cómo abordar el libro, incluyendo la del propio Marx, quien sugirió la posibilidad de empezar por el capítulo octavo sobre la jornada laboral, y la de Althusser, quien propuso como vía de acceso el capítulo cuarto sobre la trasformación del dinero en capital. La virtud de estas propuestas consiste en que rompen con el carácter de El Capital como códice sagrado, restaurando así su condición de libro que puede ser útil para lectores en diferentes circunstancias y con niveles desiguales de preparación.
Respondiendo a estas preguntas, Néstor Kohan argumentó –tras presentar algunas ideas sobre quién fue Marx y qué es El Capital– que se puede comenzar la lectura de esta obra clásica por el final del Libro I, específicamente por el capítulo XXIV, dedicado a la acumulación originaria. Para Kohan, El Capital encierra un fin político –es un misil lanzado a la burguesía[6], un arma para la revolución– y esta finalidad, en nuestro momento, se restablece al “leer el libro al revés”: es decir, comenzar con ese capítulo que resalta el papel de la violencia para establecer y mantener el capitalismo. Hace muchos años el propio Marx reconoció la dificultad de los primeros capítulos, cuya exposición a veces genera la percepción ilusoria de que el libro está describiendo “una construcción apriorística”[7] y la idea –también errada– de que El Capital es un tratado de economía. La propuesta de Kohan es restaurar el carácter histórico y político del esfuerzo de Marx.
En su intervención en esta primera jornada, Iñaki Gil de San Vicente meditó sobre la unidad de la crisis objetiva y la crisis subjetiva e hizo hincapié en que El Capital es una obra con múltiples niveles. El libro merece un estudio sistemático y en grupo, que habrá de orientarse según se exprese la actualidad de la revolución en un contexto específico. Las presentaciones de la primera jornada concluyeron con comentarios de Rubén Zardoya: “El Capital es un gran océano” en el que el lector puede sumergirse con objetivos diversos: en el se puede encontrar tanto una guía para la revolución como un modo de pensamiento teórico que sirve como referente en campos de estudio muy diversos, incluido el estudio de la religión.
La segunda jornada, “Método de Marx/Dialéctica”, fue la más dinámica y apasionada, ¡circunstancia que rara vez encontramos en seminarios teóricos! El debate partió de los siguientes interrogantes: ¿La dialéctica es parte esencial de la teoría marxista? ¿Constituye ésta un conjunto de leyes generales del acontecer histórico? ¿La dialéctica puede convertirse en algo metafísico y anticientífico? En el curso de las discusiones se evidenciaron posiciones y tendencias aparentemente irreconciliables. Abriendo el panel, Néstor Kohan realizó una contextualización histórica del debate: un recorrido que pasó por las posiciones de Bernstein, Luxemburgo y Della Volpe. Kohan identificó el rechazo de la dialéctica con el abandono del marxismo revolucionario –posición que abre las puertas al eurocomunismo y al posmodernismo–. Su tesis central es que negar la dialéctica desemboca en el planteamiento de un mundo sin conflictos profundos, sin contradicciones.
Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, por vía de teleconferencia, plantearon que la dialéctica es sencillamente lo contrario del materialismo. Comenzaron su argumento con lo que consideran el “Discurso del Método” de Marx: la introducción de 1857 a los Grundrisse, donde Marx identifica la dialéctica de Hegel con la idea de un pensamiento que se mueve por sí mismo. Este núcleo duro de la dialéctica no se podría mantener ni siquiera “invertido” en el marxismo ni en el materialismo. Fernández Liria y Alegre Zahonero también argumentaron que Marx se fue apartando del legado hegeliano a lo largo de su trayectoria, como indicarían los toques antidialécticos a la edición francesa de El Capital de 1875. Para ellos, la práctica teórica más definitoria de Marx consistiría en pensar no con la historia –llevados por su corriente, como se imagina desde la óptica dialéctica– sino pese a la historia.
Rubén Zardoya cerró la segunda jornada precisando conceptos: qué es la dialéctica, cuál es el ámbito de su aplicación, qué es lo metafísico (en este último caso, a través de una genealogía del concepto). Zardoya afirma que Marx es un pensador profundamente dialéctico, mas la dialéctica, cuando se convierte en una ciencia general con unas leyes de aplicación universal, se convierte por necesidad en un sistema metafísico. La cualidad decisiva del modo de pensamiento dialéctico se expresa en el principio de inmanencia del método al contenido, razón por la cual el método de El Capital se circunscribe a su objeto de estudio: el capitalismo.
Finalmente, en la tercera y última jornada, se propuso el tema “Horizonte histórico/Vigencia de El Capital”. Vladimir Acosta abrió la sesión defendiendo la actualidad de la obra de Marx sobre la base de la vitalidad del propio capitalismo. A saber, El Capital no es un tratado sobre animales extintos, sobre dinosaurios o mamuts, sino sobre un modo de producción que es hoy más dominante que nunca.Refiriéndose al estudio económico hegemónico, Acosta argumentó que éste no sólo no ha superado la obra de Marx, sino que más bien ha quedado rezagado, sin llegar a ser ciencia precisamente por no haber asimilado la obra de Marx y del marxismo.
En su intervención final, Iñaki Gil de San Vicente vinculó la vigencia de la obra de Marx con la del movimiento al que pertenece: El Capital es efectivamente consustancial con el proyecto comunista. Gil de San Vicente resaltó que la propia obra de Marx tiene un fuerte elemento colectivo –con el conocido aporte de Engels y la colaboración más subterránea de Jenny von Westphalen, compañera de Marx–. El Capital es una obra necesariamente inacabada –un fuego que “nunca debe apagarse”– y es en esencia una metodología abierta que puede aplicarse a problemas que apenas se vislumbraron en la vida de Marx.
La jornada cerró con una ponencia de Rubén Zardoya, quien concluyó que el aparato categorial de El Capital sigue vigente para el estudio del capitalismo en la medida en que éste hace referencia a la esencia del modo de producción y no a una u otra modalidad o circunstancia fortuita suya, pero recalcó que son necesarias las más diversas mediaciones para llegar a comprender la realidad actual. Zardoya explicó que un rasgo del pensamiento vulgar es pensar a partir de los libros y no de la realidad, y recordó lo dicho por Lenin a Bujarin: una revolución no se hace con libros viejos.

Conclusiones y puntos de coincidencia
Nuestras discusiones en el contexto del seminario ¿Para qué sirve El Capital? –decirlo es casi tautológico– giraron alrededor de temas de desacuerdo: la dialéctica, el estatuto de la verdad en el marxismo, las vías de entrada a la obra y el grado de autonomía que tiene El Capital en la trayectoria teórica de Marx. Sin embargo, a pesar de las importantes divergencias que se expresaron en el seminario sobre estos problemas de vieja data, es necesario reconocer que también encontramos coincidencias de carácter implícito. Hoy día, a través de una lenta deriva, los debates marxistas se encuentran sobre un terreno marcadamente diferente al de los marxismos dominantes del siglo anterior, un terreno en el que se ha entrado de forma inadvertida y que abarca un conjunto de referencias comunes. Proponemos como hipótesis que estas referencias compartidas son las que realmente hacen época, formando un nuevo campo discursivo.
¿A qué nos referimos? Tomemos los argumentos sobre la dialéctica en dos momentos históricos. Hasta hace sólo medio siglo, en los debates sobre el tema, tanto los partidarios de la dialéctica como los detractores por lo general apostaron con optimismo a que los mecanismos de la propia dialéctica (o del progreso no dialéctico) nos conducirían determinísticamente al socialismo. En cambio ahora, como se evidenció en el encuentro, tanto los que militan en el campo no dialéctico como los que reivindican la dialéctica podrían decir –parafraseando lo dicho por Engels sobre la historia– “la dialéctica y sus categorías no hacen nada”, no constituyen un motor de la historia separado de los sujetos humanos.
En lo que atañe específicamente a la transición entre el capitalismo y el socialismo, en el seminario todos concurrimos en el alto grado de discontinuidad existente entre uno y otro, hecho que nos hace desconfiar de los lazos y vías preestablecidas entre ambos. En otros términos, tanto los “antidialécticos” como los “prodialécticos” concuerdan hoy en la ruptura radical entre el capitalismo y el socialismo y en la necesidad de hacer una revolución que la dialéctica de por sí no va a hacer por nosotros. En cambio, hace poco más de medio siglo, tanto los “dialécticos” como los “antidialécticos” confiaron, como norma, en que los saldos del desarrollo capitalista –como la industrialización y la centralización de la producción y del poder político– trazarían claramente la ruta de la transición al socialismo.
Algo similar ocurre en relación con un segundo tema de debate: la cuestión de si El Capital es ante todo una obra de “ciencia normal” (“Marx como un Galileo de la historia”, según lo dicho por Fernández Liria) o un misil lanzado a la burguesía (un instrumento en la lucha por el comunismo, según la visión de Kohan y Gil de San Vicente); y paralelamente si la verdad es objetiva y absoluta o, por el contrario, está subordinada a la práctica. Por importante que sea esta diferencia en cuanto a cómo se concibe la racionalidad –en un caso se apela a una racionalidad universal, en el otro se vincula la racionalidad con la clase social–, el terreno en que se lleva a cabo este debate ha cambiado sustancialmente. En una época no tan lejana, cualquiera de las dos partes hubiese supuesto que El Capital era una obra asimilada y hasta un tanto superada: en el primer caso, por pertenecer a la ciencia normal del siglo XIX, en el segundo, por el desarrollo teórico del marxismo y la teorización del imperialismo en el siglo XX. En cambio, en nuestro contexto, coincidimos en que El Capital es una obra que aún no ha llegado a su destino: es decir, ¡es ciencia normal todavía marginalizada o arma clasista todavía por incorporar a la praxis!
La deriva lenta e inadvertida que, según nuestra hipótesis, afecta el terreno de los debates en el marxismo también se evidencia en otra cuestión: el problema de lo humano y del humanismo. Este tema, que subyace en muchos de nuestros debates sobre El Capital, muestra un desplazamiento notable; hoy día cualquier apuesta sobre el carácter “humanista” o “antihumanista” del trabajo de Marx tendría que prescindir del concepto cómodo y sustancialista de lo humano dominante en los años 50 y 60. La explicación de este giro es sencilla. Frente a las cotidianas tempestades sociales (brotes fascistas y guerra) y planetarias (destrucción ambiental, brechas metabólicas), “lo humano” hoy no puede darse por sentado. Esta innegable y profunda precariedad del ser humano –al haber sido sacudidas profundamente las bases naturales y ontológicas de la especie– marca nuestra época, y mientras nos aparta de cualquier proyecto socialista que sólo prometa un mejor reparto de los bienes, también nos invita a apostar por el socialismo como opción civilizadora, como respuesta a la barbarie interna de nuestro presente capitalista. Es por eso que, cuando nos acercamos a este libro que Rubén Zardoya llama “un gran océano”, junto con la conciencia de que el socialismo lo construimos nosotros mismos, lo hacemos fundamentalmente por su promesa de salvarnos de la barbarie capitalista y con la esperanza de escapar de las ruedas de aquel jaggernatdestructivo de nuestra propia creación.

[1] Marx, K.: El Capital: crítica de la economía política (traducción y notas: Pedro Scaron), Siglo XXI,México, 1975, Libro I/3, pág. 805.
[2] Ibid., pág. 8.
[3] Lenin escribe: “¡En consecuencia, medio siglo más tarde, ningún marxista ha entendido a Marx!”. Cfr. Conspectus of Hegel’s book The Science of Logic en Lenin’s Collected Works, Vol. 38, Progress Publishers, Moscú, 1976.
[4] Heinrich, M.: An Introduction to Karl Marx’s Capital, Monthly Review Press, Nueva York, 2004, págs. 24-25.
[5] Anderson, P.: Consideraciones sobre el marxismo occidental, Siglo XXI, Madrid, 1979, págs. 59-61, 64-67, 94-97.
[6] “Misil lanzado a la burguesía” es la exultante descripción que usa Marx para describir su recién terminado libro. Carta de Karl Marx a Johann Philipp Becker (17/IV/1867) en Karl Marx-Frederick Engels Collected Works, vol. 42 (1864-1868), Lawrence & Wishart, Londres, 1975-2005, pág. 358.
[7] Marx, K.: El Capital: crítica de la economía política (traducción y notas: Pedro Scaron), Siglo XXI, México, 1975, Libro I/3, pág. 19.

RUBÉN ZARDOYA EN ESCUELA DE CUADROS

El marxismo soviético, como el marxismo occidental, no fue monolítico sino que encerró una diversidad de tendencias en una lucha que, por ser silenciosa, no dejó de ser real. El intelectual cubano Rubén Zardoya, formado en la URSS bajo la influencia del marxismo de Evald Iliénkov quien tuvo un engranaje riguroso con la filosofía clásica y desarrolló una interpretación no-sujetiva de lo ideal, ha dirigido su mirada crítica a un conjunto de temas en el programa Escuela de Cuadros.

En cuatro programas recientes, Zardoya, profesor de filosofía de la Universidad de La Habana con un rico estilo pedagógico, guía discusiones sobre Lenin y la transición al socialismo; la relación entre el marxismo y el mundo occidental; la diferencia entre la filosofía clásica y la filosofía vulgar; y la revolución alemana. 

LO MÁS RECIENTE DE ESCUELA DE CUADROS

Recientemente en Escuela de Cuadros hemos estudiado textos de Marx, Engels, Lenin y Ilénkov entre otros. Puedes ver los programas más recientes aquí.

ESCUELA DE CUADROS EN LA WEB

Ahora puedes ver los programas en www.youtube.com/escuelacuadros.

Escuela de Cuadros: 1 al 49
Escuela de Cuadros: 50 al 99
Escuela de Cuadros: 100 al 149

Para ver el listado completo de Escuela de Cuadros, haz click aquí

1er ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCUELA DE CUADROS

NUEVO EN YOUTUBE
Ahora puedes ver los videos del "1er Encuentro Internacional de Escuela de Cuadros" aquí.

La historia de la formación marxista y el vínculo entre la teoría y la práctica revolucionaria fueron los ejes fundamentales del “1er Encuentro Internacional de Escuela de Cuadros”, que se realizó los días 14 y 15 de enero de 2011 en Catia TVe, Caracas, y contó con la participación de cerca de 500 militantes de diversas organizaciones y de numerosos intelectuales como Jorge Beinstein, Amílcar Figueroa, Iñaki Gil de San Vicente, Martín Guerra, Néstor Kohan y Luís Suárez Salazar. Durante el encuentro “Escuela de Cuadros”, posiblemente el único programa televisivo de formación marxista de nuestro continente, se transformó temporalmente en un evento con paneles, debates y espacios formativos, y buscó transitar con público e intelectuales hacia una reflexión crítica sobre la formación de cuadros y masas en el pasado y en el presente.

Durante la primera jornada se desarrolló el panel “Vínculo y mediación entre la teoría y la práctica revolucionaria”, en el que el teórico vasco Iñaki Gil de San Vicente —presente en el encuentro por video— desarrolló en profundidad el tema de las mediaciones, tanto las que impone el capitalismo para desviar el vínculo entre la teoría y la práctica, como las que los revolucionarios deben desarrollar para fortalecer este vínculo, mientras el político y escritor peruano Martín Guerra se concentró en los contextos nuestroamericanos y el engranaje que los revolucionarios tienen que establecer con las culturas populares y nacionales, haciendo referencia al tema del mito en Mariátegui. En el mismo panel, el historiador venezolano Amílcar Figueroa señaló la importancia de rescatar los aportes de los teóricos marxistas venezolanos para concretar una praxis revolucionaria en nuestro contexto.


En el panel matutino del segundo día, “Historia e historias de la formación”, el intelectual argentino Néstor Kohan mapeó los esfuerzos diversos de la formación popular, desde los manuales soviéticos (criticándolos por su falta de historicismo y ausencia de preguntas) hasta las propuestas del Che, esbozadas en la famosa carta a Armando Hart de 1965. La propuesta de Kohan fue secundada y, en cierto sentido, ampliada por el economista argentino Jorge Beinstein, quien señaló que el marxismo ha de distanciarse de cualquier lectura de sí mismo como religión. El escritor cubano Luís Suárez Salazar habló de la importancia de la experiencia acumulada —recordando al público que ningún proceso socialista comienza de cero— mientras subrayó que no hay ni libro ni receta para la construcción del socialismo. En ambos paneles matutinos, una audiencia disciplinada y consciente formuló preguntas y generó ricos debates.


En la sesión de la tarde del segundo día, un amplio espectro de organizaciones (Partido Comunista de Venezuela, Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, Movimiento Gayones, Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra-MST) trataron sus prácticas formativas en el panel “Historias de la formación: perspectivas críticas desde las organizaciones”.

(VIDEOS) ¿PARA QUÉ SIRVE EL CAPITAL? UN BALANCE CONTEMPORÁNEO DE LA OBRA PRINCIPAL DE KARL MARX

Entre el 30 de mayo y el 1 de junio se realizó el 2do Encuentro Internacional de Escuela de Cuadros con el título “¿Para qué sirve El Capital? Un balance contemporáneo de la obra principal de Karl Marx”. Ahora las ponencias de las tres jornadas están disponibles aquí.

150 PROGRAMAS DE FORMACIÓN MARXISTA EN LA WEB: LO QUE TODO REVOLUCIONARIO DEBE SABER...

Poco leído pero de singular actualidad, el ensayo de Victor Serge “Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión” es el tema del más reciente de los programas web de Escuela de Cuadros (www.youtube.com/escuelacuadros). Con el estudio y rescate de este texto en un programa conducido por el teórico vasco Iñaki Gil de San Vicente se alcanzan 150 capítulos de Escuela de Cuadros y cinco años dedicados a la formación marxista desde esta plataforma educativa.
Escuela de Cuadros es un espacio televisivo dedicado al estudio, debate y difusión del marxismo revolucionario. El proyecto comenzó con el estudio de “El Manifiesto Comunista” y ha recorrido un amplio espectro de textos marxistas, tanto clásicos como contemporáneos. Los programas y encuentros internacionales han contado con la participación de Atilio Boron, Amilcar Figueroa, François Houtart, Néstor Kohan y Rubén Zardoya entre otros.
Escuela de Cuadros se transmite semanalmente en Venezuela por ViVe Televisión (jueves, 10:30pm) y Catia TVe (jueves, 8pm).
Para descargar el listado de Escuela de Cuadros: www.scribd.com/doc/158293976
Puedes descargar los programas en: www.youtube.com/escuelacuadros
Para ponerte en contacto con Escuela de Cuadros: escuelacuadros@gmail.com

2do ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCUELA DE CUADROS

¿PARA QUÉ SIRVE EL CAPITAL?
UN BALANCE CONTEMPORÁNEO DE LA OBRA PRINCIPAL DE KARL MARX.


El 2do Encuentro de Escuela de Cuadros se realizó en el CELARG, Caracas, del 30 de mayo al 1 de junio, 2013.
El 2do Encuentro Internacional de Escuela de Cuadros es una iniciativa del programa televisivo de formación marxista Escuela de Cuadros. Con el encuentro, los organizadores aspiran a aportar a los procesos formativos que se impulsan en organizaciones revolucionarias y contextos académicos. Durante el evento, Escuela de Cuadros –en el que recientemente han participado Vladimir Acosta, Jorge Beinstein, Atilio Boron, Theotonio Dos Santos y Vladimir Lazo entre otros– se transformó temporalmente en un espacio de encuentro con paneles, talleres formativos y debates con intelectuales marxistas.
¿PARA QUÉ SIRVE EL CAPITAL?
En los años 60 resurgió el interés en la lectura de El Capital; entre los espacios donde se retomó la obra despuntó el seminario de Louis Althusser que se concretaría en la publicación de Para Leer El Capital (1965); pero también el Che “volvió” a El Capital con sus estudios nocturnos en La Habana, e igual hicieron muchos otros en sus respectivos contextos, impulsados bien por el nuevo acceso a documentos inéditos (Los Grundrisse) o por el acontecer internacional –por eventos de tanta trascendencia como el XX Congreso del PCUS, la revolución cubana, el gobierno de la Unidad Popular en Chile, o las luchas estudiantiles del 68.
Hoy día, con la agudización de la crisis del capitalismo que estalló en 2008, el problema de la lectura de El Capital –aunque lejos de haber sido resuelto– está amarrado a otro: qué hacer con la obra de Marx. Cuando Slavoj Žižek escribió en su libro sobre Lenin “Marx ¡vale!, hoy en día incluso en Wall Street hay gente que lo adora: Marx, el poeta de las mercancías”, estaba señalando explícitamente lo que la historia intelectual del siglo XX había mostrado: hay usos de El Capital que no son cosa de la revolución. En este seminario nos preguntamos tanto sobre la interpretación como sobre el modo de empleo del libro de Marx –el modo de empleo revolucionario de El Capital...

PONENTES

Vladimir Acosta 
(Venezuela)

Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero (Estado español)
Iñaki Gil de San Vicente (Euskal Herria)
Vladimir Lazo (Venezuela)
Néstor Kohan (Argentina)
Rubén Zardoya (Cuba)

TEMARIO DEL ENCUENTRO
  1. Orden / Énfasis. ¿Cómo leer El Capital, en qué orden, por dónde empezar? ¿Con qué énfasis? ¿Cuáles son las secciones más relevantes hoy de El Capital? ¿Qué importancia tienen los manuscritos –y sobre todo los dos tomos que quedaron manuscritos– en la interpretación de la obra?
  2. Método de Marx / Dialéctica. ¿Qué importancia tiene la dialéctica en Marx y en El Capital? ¿La dialéctica se da en la realidad –constituyendo un conjunto de leyes generales del acontecer histórico– o la dialéctica en manos de Marx es sólo un método de exposición? ¿Existe el peligro de convertir la dialéctica en algo metafísico, anti-científico?
  3. Horizonte histórico / Vigencia. El Capital como documento histórico (producto del análisis del capitalismo industrial del siglo XIX) y como documento vigente (explicando la “media ideal” o lógica esencial del modo de producción capitalista); cómo reconciliar ambas expresiones para el empleo revolucionario del libro en el contexto de la crisis estructural del capitalismo.
METODOLOGÍA
El encuentro se realizó en tres jornadas. En las mañanas se realizaron paneles sobre uno de los temas (1. Orden / Énfasis. 2. Método de Marx / Dialéctica. 3. Horizonte histórico / Vigencia.), mientras que en las jornadas vespertinas se realizarán talleres guiados de lectura de El Capital.